Tipos de grifería y los cuidados que debes tener con ellos


La grifería es un elemento esencial en cualquier baño o cocina, ya que nos permite regular el flujo, la temperatura y la presión del agua. Además, la grifería también tiene un impacto estético en el ambiente, por lo que debemos elegir la que mejor se adapte a nuestro estilo y necesidades.

Existen muchos tipos de grifería en el mercado, con diferentes formas, alturas, materiales y sistemas de funcionamiento. En este post, te vamos a explicar los principales tipos de grifería que puedes encontrar y los cuidados que debes tener con ellos para mantenerlos en buen estado y alargar su vida útil.

## Tipos de grifería según su forma y altura

Según la forma y la altura del caño, podemos distinguir entre:

- **Caño alto**: son muy utilizados en la cocina, donde se requiere una altura extra para una limpieza cómoda. Permiten manipular objetos grandes debajo de ellos sin mayores complicaciones. También se pueden usar en el baño, si se busca un efecto moderno y elegante.
- **Caño bajo**: son más adecuados para ambientes pequeños, donde un caño alto podría resultar desproporcionado o molesto. Se integran mejor con el lavabo o el fregadero y evitan las salpicaduras.
- **Caño extraíble**: tienen la ventaja de que se pueden extender y dirigir el chorro de agua a cualquier lugar. Son muy prácticos para limpiar zonas difíciles de alcanzar o para llenar recipientes que no caben debajo del grifo.
- **Caño horizontal**: tienen la particularidad de que el agua sale en forma horizontal, lo que disminuye las salpicaduras, pero puede dificultar el llenado de recipientes altos. Suelen tener un diseño minimalista y vanguardista.
- **Caño abatible**: son ideales para espacios reducidos o con obstáculos, como una ventana. Se pueden plegar o abatir hacia un lado cuando no se usan, lo que amplía el margen de maniobra y facilita la limpieza.

## Tipos de grifería según su sistema de funcionamiento

Según el sistema de funcionamiento, podemos distinguir entre:

- **Grifería de dos volantes**: son los grifos tradicionales, que tienen dos mandos, uno para el agua fría y otro para el agua caliente. Permiten regular la temperatura y el caudal de forma independiente, pero pueden resultar menos cómodos y precisos que otros sistemas. También pueden tener más fugas o goteos por el desgaste de las juntas.
- **Grifería monomando**: son los grifos más comunes en la actualidad, que tienen un solo mando que se mueve hacia los lados para regular la temperatura y hacia arriba y abajo para regular el caudal. Son más cómodos y precisos que los de dos volantes, y también más ahorradores de agua y energía, ya que se puede ajustar la temperatura deseada con mayor rapidez y facilidad.
- **Grifería termostática**: son los grifos más avanzados, que tienen un sistema que permite fijar la temperatura del agua de forma constante, independientemente de las variaciones de presión o de la demanda de otros grifos. Son muy seguros, ya que evitan los cambios bruscos de temperatura que pueden causar quemaduras o enfriamientos. También son muy ahorradores de agua y energía, ya que se evita el desperdicio de agua al abrir y cerrar el grifo para regular la temperatura. Suelen usarse en las duchas o bañeras, donde se busca un mayor confort y bienestar.

## Cuidados y mantenimiento de la grifería

Para que la grifería funcione correctamente y conserve su aspecto original, es necesario tener en cuenta algunos cuidados y mantenimiento básicos, como:

- **Limpiar la grifería con regularidad**: se debe limpiar la grifería con un paño suave y húmedo, y un jabón neutro o un producto específico para grifería. No se deben usar productos abrasivos, ácidos o amoniacales, que pueden dañar el cromado o el material de la grifería. Tampoco se deben usar estropajos o cepillos que puedan rayar la superficie. Después de limpiar, se debe secar la grifería con un paño seco y suave, para evitar las marcas de agua o cal.
- **Eliminar la cal y el sarro**: la cal y el sarro son los principales enemigos de la grifería, ya que pueden obstruir el caudal, reducir la presión, dañar el cromado y las piezas internas, y provocar fugas o goteos. Para eliminar la cal y el sarro, se puede usar un producto antical o un remedio casero, como el vinagre o el zumo de limón. Se debe aplicar el producto sobre la zona afectada y dejarlo actuar durante unos minutos. Luego, se debe enjuagar con agua y secar con un paño. También se puede desmontar el aireador o el rociador del grifo y sumergirlo en una solución de vinagre o antical durante unas horas. Después, se debe limpiar con un cepillo suave y volver a montar.
- **Revisar las juntas y las piezas internas**: con el paso del tiempo, las juntas y las piezas internas de la grifería pueden desgastarse o deteriorarse, lo que puede causar fugas, goteos, ruidos o mal funcionamiento. Para evitarlo, se debe revisar periódicamente el estado de las juntas y las piezas internas, y sustituirlas si es necesario. Para ello, se debe cerrar el paso de agua, desmontar el grifo con las herramientas adecuadas, y cambiar las piezas defectuosas por unas nuevas del mismo modelo y tamaño. Luego, se debe volver a montar el grifo y comprobar que no haya fugas ni goteos.

Siguiendo estos consejos, podrás elegir la grifería que mejor se adapte a tu baño o cocina, y mantenerla en perfectas condiciones durante mucho tiempo. Recuerda que la grifería no solo es un elemento funcional, sino también decorativo, que puede darle un toque de personalidad y estilo a tu ambiente. 

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